En el Valle del Golf de Marbella, donde la Costa del Sol concentra en pocos kilómetros más campos de primer nivel que casi ningún otro rincón de Europa, The Westin La Quinta Golf Resort & Spa ocupa una posición discreta pero firme. Pertenece al término municipal de Benahavís, a cinco minutos de Puerto Banús, un cuarto de hora del centro de Marbella y a menos de una hora del aeropuerto internacional de Málaga. Asentado en las primeras alturas del valle, domina vistas al campo, a la sierra y al Mediterráneo sin quedar pegado al bullicio de la costa.
La propuesta empieza, precisamente, por la ubicación. El Valle del Golf reúne en un mismo enclave una combinación poco habitual de campos, paisaje y nivel de vida. La Quinta no solo forma parte de ese entorno: lo ordena. Es un destino en sí mismo para quien busca permanecer dentro del resort y, a la vez, un punto de partida cómodo para moverse por Marbella, Ronda o el resto de la Costa del Sol sin complicaciones.
El campo · 27 hoyos de Manuel Piñero
Hablar de La Quinta es hablar de su campo. Los 27 hoyos diseñados por Manuel Piñero —ganador de la Ryder Cup y tres veces campeón del mundo— se integran en el entorno con naturalidad, sin necesidad de imponerse. El mantenimiento se apoya en el uso exclusivo de agua regenerada, dentro de una política de sostenibilidad que recorre todos los procesos.
La estructura en tres recorridos de nueve hoyos combinables permite distintas formas de jugar dentro de una misma estancia, y cada uno tiene carácter propio. San Pedro es el más abierto, de calles amplias, donde conviene sacar las maderas y los hierros largos. Ronda estrecha el juego, exige más precisión y se adentra hacia las montañas entre algunas de las villas más codiciadas de la zona. Guadaiza, reformado y exigente en sus cambios de nivel y dog-legs, ha llegado a acoger pruebas del circuito profesional. Esa variedad —poco frecuente en un mismo complejo— introduce matices sin necesidad de salir del resort y responde bien al viajero que busca distintas opciones de juego.
El resort · la filosofía Westin del bienestar
La identidad de la marca Westin se construye en torno al bienestar entendido de forma integral: comer, dormir y moverse bien a través de programas propios, dentro del encaje natural en el que se sitúa el complejo. Las 170 habitaciones, orientadas al campo, a la piscina o al jardín, están pensadas para sostener esa idea de descanso a lo largo de toda la estancia.
The Westin La Quinta acoge también reuniones y grupos corporativos en espacios que siguen la misma filosofía práctica del conjunto. Esa versatilidad se extiende con naturalidad a encuentros sociales y celebraciones privadas, que encuentran aquí un entorno donde el equipo sabe cuándo intervenir y cuándo dejar que las cosas fluyan. Nada se percibe como ajeno a la experiencia: trabajo, ocio y descanso conviven sin alterar el ritmo de la estancia.
El spa · Heavenly Spa by Westin™
Si el campo marca el pulso activo del resort, el Heavenly Spa aporta el equilibrio necesario. Más de 1.500 metros cuadrados dedicados al descanso, con ocho salas de tratamiento, circuito de aguas y una carta que incorpora la línea Thalgo. No hay exceso ni artificio: el espacio funciona con la misma coherencia que el resto del complejo.
La propuesta Sprunch —circuito termal seguido de un brunch especial en la casa club— resume bien esa idea de bienestar aplicado. La oferta gastronómica, de cocina mediterránea y producto local, completa una experiencia que no depende de elementos aislados, sino de cómo se conectan entre sí.
















