La Asociación Española de Gerentes de Golf (AEGG) ha puesto en marcha el proyecto “RedGolfMujer AEGG | Historias que Inspiran” con el objetivo de visibilizar el talento femenino en la gestión del golf y poner en valor trayectorias profesionales que puedan servir de referencia para otras mujeres del sector.
Tras la primera entrevista a Paola Ferroni, la segunda protagonista de esta serie es Beatriz Aseguinolaza Iriondo, gerente del Real Golf Club de Zarauz, una profesional con una sólida trayectoria en el sector servicios, la hotelería, la gestión de equipos y la dirección de organizaciones deportivas.
Nacida en San Sebastián en 1972, Beatriz es la quinta y última hija de una familia que, como ella misma destaca, le ha transmitido valores fundamentales. Estudió en San Sebastián, continuó su formación universitaria en Bilbao, trabajó durante un año en Alemania y finalizó el grado de Dirección de Empresa y Marketing en la Universidad de Bournemouth.
Una vocación ligada al servicio, la gestión y las personas
Más allá de su cargo actual, Beatriz se define como madre de dos hijas, esposa y una persona profundamente familiar. Valora la amistad, la naturaleza, el deporte al aire libre, la buena mesa y el equilibrio entre la exigencia profesional y el disfrute de las cosas sencillas.
Desde muy joven tuvo clara su vocación por el sector servicios. Siempre le atrajo organizar, coordinar y dar forma a proyectos diferentes: un evento, una instalación, una celebración, un presupuesto o la evolución de un equipo.
Esa inclinación la llevó a iniciar su trayectoria profesional en RIU Hotels, una etapa que considera una auténtica escuela. Allí aprendió los fundamentos de la dirección hotelera y desarrolló una visión exigente del servicio, la gestión, el liderazgo y la atención al detalle. Durante más de tres años ejerció como directora de hotel en el sur de Gran Canaria, una experiencia intensa y formativa que marcaría profundamente su manera de entender la gestión.
La llegada al golf: una oportunidad profesional en un entorno único
El primer contacto de Beatriz con el mundo del golf llegó a través de una oportunidad profesional. Quería regresar a San Sebastián y surgió un proceso de selección para la gerencia del Real Golf Club de Zarauz.
Aunque tenía amigas íntimas que jugaban al golf, hasta ese momento no conocía el sector desde dentro. Lo que más le atrajo desde el inicio fue el entorno natural en el que se desarrolla el trabajo en un campo de golf. Para Beatriz, trabajar en un espacio así es un privilegio, porque aporta perspectiva, serenidad y una conexión constante con la belleza del entorno.
Con tan solo 28 años, y tras haberse formado en hospitality dentro de una de las compañías más sólidas del sector hotelero, se incorporó a un club muy especial. El Real Golf Club de Zarauz es, en sus propias palabras, una joya: un club precioso, singular y delicado en su gestión. Precisamente esa singularidad convirtió el reto en una oportunidad profesional difícil de igualar.
Liderar en un entorno tradicionalmente masculino
Uno de los principales retos que Beatriz encontró en su camino fue incorporarse a un entorno históricamente muy masculino. Venía de un ámbito quizá más moderno y menos condicionado por ciertas dinámicas tradicionales, y su llegada al golf supuso adaptarse a una nueva cultura profesional.
Sin embargo, también destaca que en el club tuvo la suerte de encontrarse con personas abiertas, actuales y con una visión constructiva. Para Beatriz, son las personas las que realmente construyen los equipos, los consejos, las culturas de trabajo y los modelos de dirección.
Su trayectoria demuestra que la evolución del papel de la mujer en la gestión del golf no depende únicamente de la presencia femenina, sino también de la capacidad de las organizaciones para generar entornos profesionales basados en el respeto, la confianza, la preparación y la responsabilidad compartida.
Un episodio difícil que reforzó su visión del liderazgo
Cuando recuerda momentos que marcaron un antes y un después en su carrera, Beatriz menciona un episodio especialmente duro vivido durante su etapa hotelera. Siendo muy joven, con 26 o 27 años, un jefe de cocina llegó a perseguirla por la cocina del hotel con un cuchillo tras no aceptar que ella planteara revisar la calidad de un producto.
Fue una experiencia impactante y profundamente reveladora. Le hizo comprender que liderar no siempre consiste únicamente en saber gestionar procesos, sino también en mantener la firmeza, la serenidad y la autoridad en contextos difíciles o injustos.
Aquel episodio reforzó su carácter, su criterio y su convicción de que el liderazgo exige templanza, seguridad y capacidad para sostener decisiones incluso cuando el entorno no lo pone fácil.
Tesón, mente analítica y formación continua
Entre las fortalezas que más le han ayudado a avanzar, Beatriz destaca el tesón y la mente analítica. Si tuviera que elegir solo una, se quedaría con el tesón: la constancia, la capacidad de seguir adelante y la determinación para no perder el foco.
También reconoce que ha tenido que aprender a no hacer caso a todo ni a todos. Con el tiempo ha comprendido que vivir pendiente de cada comentario puede desgastar y hacer perder claridad. Por eso ha aprendido a escuchar, pero también a filtrar; a distinguir qué aporta valor y qué no; y a mantenerse fiel al objetivo.
Para Beatriz, la formación es imprescindible. Considera que quienes asumen responsabilidades en organizaciones deportivas deben dedicar tiempo a formarse, actualizarse y estar al día. Esta visión conecta directamente con uno de los grandes retos actuales de la gestión deportiva: la profesionalización permanente de sus equipos directivos.
Veinticinco años de aprendizaje junto a presidentes y equipos
Después de 25 años en la gerencia del club, Beatriz tiene claro que sus grandes referentes profesionales han sido los presidentes con los que ha trabajado. De todos ellos ha procurado aprender: de su personalidad, de sus ideas, de sus objetivos, de su experiencia y de su manera de entender el club.
Su crecimiento profesional no lo asocia tanto a decisiones llamativas o poco convencionales, sino a decisiones sostenidas en el tiempo con mucha convicción. Mantener una forma de trabajar basada en la exigencia, la responsabilidad y el compromiso diario ha sido decisivo en su trayectoria.
A veces, como ella misma transmite, lo verdaderamente valiente no es hacer algo extraordinario, sino hacer bien, durante muchos años, aquello en lo que una cree.
Cuidarse para poder sostener a los demás
Una de las reflexiones más valiosas de la entrevista tiene que ver con el aprendizaje derivado de los errores y las dificultades. Beatriz reconoce que la gerencia de un club conlleva una carga emocional muy importante.
La dirección implica tratar con juntas directivas, equipos, socios y expectativas muy diferentes. Desde arriba se desea que todo funcione sin fricciones y desde abajo siempre surgen nuevas necesidades. Esa posición intermedia puede generar una gran soledad en la toma de decisiones.
Por eso, Beatriz ha aprendido que es fundamental dedicarse tiempo a una misma, cuidarse, mantenerse sana, centrada y equilibrada. Para poder sostener bien a los demás, primero una debe estar bien por dentro.
Un liderazgo cercano, exigente y basado en el ejemplo
Beatriz describe su forma de liderar como cercana, pero también exigente. Cree en estar presente, escuchar, conocer bien a las personas y construir equipos desde la confianza.
Para ella, quienes trabajan a su lado deben sentir claridad, apoyo y dirección, pero también responsabilidad. Liderar no es imponer, sino acompañar, decidir y dar ejemplo.
En organizaciones deportivas como los clubes de golf, donde conviven tradición, servicio, exigencia, emoción y relación constante con las personas, considera imprescindibles valores como la disciplina, el tesón, la templanza, la educación y el respeto.
Estos principios marcan, en su opinión, la diferencia entre gestionar una organización y liderarla verdaderamente.
La mujer en la gestión del golf: una evolución esperanzadora
Beatriz ve el papel de la mujer en la dirección y gestión del golf en plena expansión. Considera que la evolución ha sido muy importante y que se está produciendo con una fuerza extraordinaria.
Aunque todavía queda camino por recorrer, percibe un avance claro, firme y esperanzador. Su testimonio representa precisamente esa evolución: mujeres con preparación, experiencia, criterio y compromiso que han ido abriendo espacios de liderazgo en clubes y campos de golf.
Un consejo para las jóvenes que quieren llegar a puestos de responsabilidad
Cuando piensa en una joven que sueña con ocupar puestos de responsabilidad en el deporte, Beatriz le daría un consejo claro: que no idealice la profesión, que se prepare muy bien y que aproveche cualquier oportunidad para aprender cómo funciona una organización desde dentro.
Le recomendaría conocer de primera mano cada puesto de trabajo, aunque sea durante unos días o semanas, porque solo entendiendo a las personas y sus tareas se puede dirigir bien.
Su mensaje resume una idea fundamental para la gestión deportiva: estamos en el sector servicios. No trabajamos con tornillos, trabajamos con personas. Y esa diferencia lo cambia todo.
“No trabajamos con tornillos, trabajamos con personas. Y esa diferencia lo cambia todo.”
Una mentora desde la honestidad y la experiencia
Como mentora, Beatriz estaría encantada de compartir su experiencia con otras mujeres del sector. Le gustaría aportar honestidad, perspectiva y una visión realista de lo que implica asumir responsabilidades.
Y, sobre todo, transmitir que se puede llegar lejos sin dejar de ser una misma, con trabajo, criterio y constancia.
Una historia de constancia, servicio y liderazgo
La historia de Beatriz Aseguinolaza refuerza el propósito de RedGolfMujer AEGG: visibilizar a mujeres que lideran desde la experiencia, la preparación, la cercanía y la responsabilidad.
Su trayectoria demuestra que la gestión del golf necesita talento, formación, compromiso, sensibilidad hacia las personas y una enorme capacidad de adaptación. También evidencia que el liderazgo femenino en el sector no es una promesa de futuro, sino una realidad presente que merece ser reconocida, compartida y puesta en valor.
Desde la AEGG agradecemos a Beatriz su generosidad al compartir su historia y su visión, y seguimos avanzando en esta serie de entrevistas para construir referentes, conectar profesionales y seguir impulsando el talento femenino en el golf español.












