jueves, mayo 21, 2026
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Golf El Rompido: la evolución de uno de los referentes del golf en Huelva

Con 36 hoyos integrados en un entorno natural protegido en la Costa de la Luz, Golf El Rompido continúa evolucionando con mejoras que van del campo a la experiencia global del jugador.

'Vista aérea de los 36 hoyos de Golf El Rompido entre marismas y pinares, Huelva'

Marismas, pinos y el océano Atlántico como telón de fondo definen los 36 hoyos de Golf El Rompido. Integrado en Precise Resort El Rompido —un resort de 5 estrellas en un entorno natural protegido en la Costa de la Luz (Huelva)—, el recorrido combina dos trazados bien diferenciados: el Sur, más técnico, donde el juego se construye desde la precisión, y el Norte, más abierto y dinámico.

Ponemos rumbo a Huelva —un destino aún por descubrir, bien conectado con el Algarve y Sevilla— para hablar con su directora, Mar Timoner, sobre cómo este campo de golf en Andalucía ha incorporado tecnología, renovado infraestructuras y reforzado su compromiso medioambiental en los últimos años.

Mar Timoner- Golf El Rompido
Mar Timoner- Golf El Rompido

En los últimos años habéis llevado a cabo una evolución importante. ¿Qué hay detrás de ese proceso?

El enfoque ha sido bastante claro desde el principio: mejorar la experiencia del jugador en su conjunto. No solo el campo, también todo lo que rodea la visita. Hemos trabajado en tecnología, en sostenibilidad y en pequeños detalles que, al final, marcan la diferencia. La idea es que todo funcione bien y que el entorno acompañe.

Golf El Rompido forma parte de un resort más amplio. ¿Qué aporta ese conjunto a la experiencia del jugador?

Formamos parte de Precise Resort El Rompido, un resort concebido para que cada huésped encuentre su propio ritmo, ya venga en pareja, en grupo o en familia. El campo es el eje, pero el entorno acompaña: habitaciones abiertas al paisaje, zonas de piscina, un spa pensado para la recuperación tras el juego y una propuesta gastronómica muy ligada al producto local. Todo suma para que la experiencia no se limite a la vuelta de golf, sino que continúe antes y después.

La tecnología empieza a formar parte del día a día en muchos campos. ¿Cómo la habéis integrado en Golf El Rompido?

De forma muy natural. La tecnología nos ha permitido simplificar muchos aspectos de la operativa diaria, desde el acceso a bolas en el campo de prácticas hasta la información del club en tiempo real. Al mismo tiempo, hemos incorporado procesos de automatización en áreas como la zona de prácticas y ya estamos trabajando en su extensión a distintas partes del campo. Son avances que mejoran la eficiencia sin interferir en la experiencia del jugador.

También habéis reforzado la zona de prácticas. ¿Qué cambios habéis introducido?

Hemos instalado un tee line de hierba artificial de última generación que reproduce muy bien las condiciones reales de juego. Eso nos permite mantener una calidad constante durante todo el año y, al mismo tiempo, cuidar mejor la zona de prácticas, que es una parte clave del día a día de muchos jugadores.

Uno de los cambios más interesantes es el nuevo sistema de tees. ¿Por qué dar ese paso?

Porque el modelo tradicional se estaba quedando corto. Ahora trabajamos con tees por distancia, de forma que cada jugador elige el recorrido en función de su juego, no de etiquetas. Es una forma más lógica de plantearlo y también más abierta. Hace el juego más ágil y accesible.

El entorno de Golf El Rompido obliga a mirar de cerca la sostenibilidad. ¿Qué líneas habéis seguido en este sentido?

Aquí no es una opción, forma parte del día a día. En 2023 desarrollamos un proyecto de naturalización que vino acompañado de la modernización del sistema de riego: nuevos aspersores sectoriales, boquillas de alta eficiencia y el uso del software Lynx, que nos permite ajustar mucho mejor el consumo de agua. Se trata de ser más precisos y eficientes, sin perder calidad en el campo.

Más allá del mantenimiento, también habéis actuado sobre el recorrido. ¿Dónde se nota más ese trabajo?

En varias áreas. Llevamos años trabajando en la gestión arbórea para mantener el diseño original y mejorar el ritmo de juego. A eso se suma la renovación de caminos en el recorrido Norte, la mejora de tees y bunkers —con nueva arena— y la actualización completa del driving range Sur, tanto en drenaje como en césped. Son mejoras que el jugador percibe, aunque no siempre sepa exactamente por qué.

Todo esto exige una base técnica importante. ¿Cómo habéis reforzado esa parte?

Renovando maquinaria. Entre 2021 y 2025 hemos ido actualizando todo el parque para poder mantener el nivel que buscamos. Y ya estamos trabajando en la siguiente fase, centrada en mejorar drenajes en zonas concretas del campo, especialmente alrededor de greenes.

Con esta evolución, ¿cómo definirías hoy la experiencia en Golf El Rompido?

Es un campo muy ligado a su entorno. Estamos en un espacio natural sin desarrollo urbanístico, rodeados de marismas y pinares, y eso condiciona todo. Nuestro trabajo ha sido acompañar ese entorno con un nivel de mantenimiento y de servicio que esté a la altura. Sin artificios, pero bien hecho.

 

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