En España llevamos años viendo cómo algunos destinos turísticos han ido “subiendo de categoría”. En hoteles es evidente; en golf empieza a serlo también. No porque el golf se haya vuelto inaccesible de golpe, sino por algo más constante: el green fee en España pay & play lleva una década encareciéndose con una regularidad que ya no se puede explicar sólo por factores puntuales —pandemia, inflación, energía, tipos de interés—, sino por una tendencia de mercado cada vez más clara.
En Golf in Spain® llevamos cerca de quince años almacenando el precio medio de más de 200 campos de toda España. Esa serie tiene una ventaja para una columna como esta (en una revista de golf, además): permite separar el ruido de la tendencia. Y la tendencia, nos guste más o menos, es clara.
Si miramos la variación anual del precio medio (comparando el mismo mes de cada año para neutralizar la estacionalidad), el green fee medio crece en torno al 5–6% anual, año tras año. Y lo más llamativo es su estabilidad: el ritmo se mantiene cerca de un 6% anual tanto en el trienio previo a la pandemia (2016–2019) como en el más reciente (2022–2025). Es decir, el COVID fue un shock gigantesco… pero no cambió la pendiente de esta historia.
La pandemia, eso sí, dejó un bache visible. En primavera y verano de 2020 el precio medio cayó en torno a un 12% respecto a niveles pre-COVID, reflejando promociones y una demanda trastocada. Pero el bache duró poco: a lo largo de 2022 y 2023 el precio del green fee en España ya había recuperado —y superado— los niveles de antes de la crisis. Y desde aquel fondo de 2020, el green fee acumula una subida cercana al 37%.
El matiz está en la comparación que, en el fondo, hace cualquier jugador, gerente o profesional, aunque no la verbalice: ¿sube como todo lo demás, o sube más?
El dato que cambia la conversación (green fee en España vs IPC). Entre 2020 y 2025, el IPC en España acumuló una subida aproximada del 22%. En ese mismo periodo, el green fee sumó cerca de un 37%. No es un pequeño diferencial: es un cambio de categoría en la interpretación. Porque cuando un precio sube parecido al IPC, solemos atribuirlo a costes. Cuando se separa así del IPC, aparece otra explicación: demanda.
El encarecimiento del green fee no responde solo al arrastre de costes (energía, personal, mantenimiento). También refleja una demanda que aguanta, presión sobre franjas más deseadas y, en muchos destinos, menos margen para “absorber” tensión sin tocar precios.
Y aquí entra el punto opinable —y, creo, útil—: en el momento en que el precio deja de seguir al IPC, el debate deja de ser únicamente “cuánto cuesta operar un campo” y pasa a ser también “qué producto estoy ofreciendo y cómo lo sostengo”. Para el jugador, esto se traduce en una sensación: “cada temporada es un escalón”. Para el gestor, en una exigencia: si el mercado paga más, el mercado también compara más.
El mapa del green fee en España (todos suben, pero no todos al mismo ritmo). El alza es generalizada, pero no uniforme. En destinos tradicionalmente más asequibles como la Costa Blanca o la Costa del Sol, los crecimientos recientes han sido especialmente vivos: en torno al +15% y +17% acumulado entre 2023 y 2025, respectivamente. Parte de la explicación es sencilla: partían de niveles más bajos y han ido recortando distancia con zonas de precio más alto.
En los destinos premium, la lectura es distinta: no es tanto “aceleran” como “se mantienen firmes”. Sotogrande, por ejemplo, aparece en nuestra serie con un crecimiento acumulado en el entorno del +33% desde 2019 y un comportamiento más estable que otras zonas en el periodo 2020–2021.
Las islas, por su parte, tienden a un comportamiento más irregular —hay menos masa de campos y la media puede moverse más por decisiones puntuales—, así que conviene interpretarlas con prudencia. Aun así, su crecimiento es bastante más moderado, aunque partían de los precios más altos del país. Pero incluso con esa cautela, el mensaje de fondo no cambia: la dirección es la misma en todas partes; cambia el ritmo, no el sentido.
En conjunto, la media nacional habría subido en torno al +12% en el último trienio. No hay una región relevante del golf español donde el green fee no haya subido en la última década.
Con las tarifas de 2026, la estimación basada en el comparativo de primer semestre 2026 vs. primer semestre 2025 apunta a que el crecimiento del green fee en España podría situarse en el entorno del 8%. Lo importante aquí no es discutir si serán siete u ocho: es la señal. No parece un año de moderación.
La pregunta que no conviene esquivar. Para el jugador nacional, el mensaje es evidente: los tiempos del golf “barato” quedan cada vez más lejos. Para el visitante extranjero, la conclusión es parecida, con otro matiz: España seguirá siendo competitiva por clima, oferta y variedad, pero cada vez juega más en una liga de destino “de calidad” que de destino “chollo”.
Para el sector, la lectura es más delicada (y más interesante). Un mercado que aguanta precios más altos es una buena noticia… siempre que se sepa acompañar con calidad, experiencia y servicio. Porque en cuanto el green fee corre por delante del IPC, el listón cambia: la conversación se va hacia el valor percibido. Y ahí no basta con tener demanda; hay que merecerla.
Dicho con ánimo constructivo: si el golf en España está subiendo de categoría en precio, conviene hacerse una pregunta igual de incómoda que necesaria: ¿estamos subiendo de categoría al mismo ritmo en experiencia?
Artículo de Jose Luis Moya (Golf in Spain)
Teléfono: (+34) 952 47 48 48
*Nota (origen de datos): Golf in Spain, con una serie histórica de precios medios comerciales para green fee en España de campos pay & play (franjas y ofertas; no precios rack) de más de 200 campos. Variaciones interanuales en el mismo mes para reducir estacionalidad. Referencia 2026: estimación del primer semestre (2026 vs. 2025), primeros datos de un exhaustivo informe sectorial que estamos preparando.












