
LIV Golf ha encontrado el respaldo financiero que necesitaba para llegar a 2027, aunque su continuidad pasa por convertirse en una competición más pequeña y menos costosa. Su consejero delegado, Scott O’Neil, ha anunciado durante la previa de LIV Golf New York, que se disputa en Trump National Bedminster (Nueva Jersey), que la liga ha alcanzado un acuerdo con un nuevo inversor principal.
El acuerdo ya ha sido firmado por el inversor y aprobado por el consejo de administración de LIV Golf, pero la operación todavía no está cerrada. La organización espera completar sus términos durante las próximas semanas y formalizar la transacción en septiembre.
Por el momento, LIV Golf no ha revelado la identidad del nuevo socio, la cuantía de su inversión ni el porcentaje que tendrá dentro de la competición.
Una salida tras la retirada del PIF
El anuncio llega después de varios meses de incertidumbre sobre la continuidad de LIV Golf. El Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, conocido como PIF, comunicó en abril que dejaría de financiar la liga al finalizar la temporada 2026 al considerar que el proyecto ya no encajaba en su estrategia de inversión.
El PIF ha invertido más de 5.000 millones de dólares en LIV Golf desde su creación en 2022, según Reuters. Su respaldo permitió construir un circuito basado en grandes contratos de incorporación, premios muy superiores a los habituales y la contratación de figuras como Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Phil Mickelson, Dustin Johnson o Cameron Smith.
La retirada del fondo saudí dejaba a LIV sin su principal fuente de financiación y obligaba a Scott O’Neil a encontrar nuevos socios para evitar que la competición desapareciera al terminar 2026.
El comunicado oficial de LIV Golf asegura que también existe interés de más de una docena de entidades que podrían incorporarse como inversores minoritarios. La intención es sustituir la dependencia de un único financiador por una estructura con varios socios que permita sostener el proyecto a largo plazo.
Diez torneos y premios más bajos
LIV Golf continuará en 2027, pero no lo hará con las mismas dimensiones. El nuevo proyecto contempla un calendario de diez torneos anuales, cinco en Estados Unidos y otros cinco en destinos internacionales, frente a las catorce pruebas de las últimas temporadas.
La reducción del calendario irá acompañada de una bajada considerable de los premios. Las bolsas actuales, situadas alrededor de los 30 millones de dólares por torneo, podrían reducirse hasta los 10 millones, de acuerdo con las informaciones publicadas sobre el nuevo modelo financiero.
El objetivo es contener los costes y acercar la competición a un funcionamiento económicamente sostenible. También se busca construir un calendario que permita a los jugadores participar en otros circuitos y competir con mayor libertad durante las semanas en las que no haya torneos de LIV Golf.
La liga mantendría su apuesta por el formato por equipos, aunque adaptada a una estructura más reducida. El nuevo LIV dejará atrás, por tanto, el modelo de gasto prácticamente ilimitado con el que irrumpió en el golf profesional.
Los jugadores serán los accionistas mayoritarios
La otra gran transformación estará en la propiedad de la competición. Scott O’Neil ha confirmado que los jugadores pasarán a ser los accionistas mayoritarios de LIV Golf, una fórmula que la organización presenta como inédita entre las grandes ligas deportivas internacionales.
Los golfistas dejarían así de ser únicamente participantes contratados para adquirir una posición directa en el capital y en el futuro empresarial de la competición. LIV define esta nueva etapa como una liga impulsada “por y para los jugadores”.
Sin embargo, todavía no se ha explicado cómo se distribuirán las acciones, qué porcentaje corresponderá a cada jugador ni qué capacidad tendrán para intervenir en las decisiones deportivas y económicas.
Un salvavidas que todavía debe cerrarse
El acuerdo con el nuevo inversor representa el paso más importante dado por LIV Golf para garantizar su continuidad después de 2026, pero todavía quedan cuestiones fundamentales por resolver.
Además de formalizar la operación prevista para septiembre, la liga deberá comunicar la identidad de sus nuevos socios, definir las condiciones económicas del proyecto y asegurar la continuidad de sus principales figuras.
El futuro de jugadores como Jon Rahm y Bryson DeChambeau tendrá un peso decisivo en la credibilidad del nuevo modelo. El respaldo financiero permitirá a LIV seguir adelante, pero ya no bajo las mismas condiciones que marcaron su nacimiento.
LIV Golf ha encontrado una vía para sobrevivir en 2027. Lo hará con menos torneos, premios más bajos, varios inversores y los jugadores como propietarios mayoritarios. Más que una continuación del proyecto original, el acuerdo anunciado por Scott O’Neil abre una etapa completamente distinta.











