Jason Day vence en el duelo del WGC Accenture Match Play

Jason Day y Victor Dubuisson eran los dos jugadores supervivientes del Accenture Match Play Championship. Ni el australiano ni el francés han sido los jugadores con más birdies del torneo, pero supieron aguantar en todos los enfrentamientos, en los que estuvieron en el trance de ser descalificados en algunos momentos, y aprovechar los momentos para salir victoriosos frente a sus rivales. Adaptación y supervivencia, algo muy habitual entre los habitantes del desierto de Sonora, donde se ha disputado el torneo.
El día de la final en Dove Mountain fue un auténtico duelo/espectáculo entre Day y Dubuisson. Un duelo hoyo a hoyo, sin ceder un ápice frente a su adversario. Ambos jugadores habían tenido un duro enfrentamiento matinal con rivales de la talla de Oosthuizen y G-Mac, y quizás mermados físicamente, la igualdad en el marcador era una constante la recta final del Accenture Match Play Championship. Ni Day ni Dubuisson eran capaces de tomar distancia el uno del otro, y aunque la igualdad era patente, pocas cosas o nada tienen en común ambos golfistas. Day es la consistencia y la concentración. En sus mejores momentos, Day sabe mantener el nivel y su plan establecido, y no dejarse influenciar por elementos externos a su juego. Dubuisson no juega bajo una estrategia predeterminada, y aunque parezca algo despistado sobre el terreno, el francés sabe bien como llegar a la victoria, pero disfrutando el camino a ella.
Ya en el terreno, Day comenzó con dos birdies en los dos primeros hoyos, toda una declaración de intenciones a la que Dubuisson respondería con birdie en el tercero y sumaba otro hoyo en el cuarto firmando el par. Llegaban al quinto y todo volvía a empezar. Day mantenía su plan basado en pocos errores, minimizar riesgos y arriesgar en momentos clave, y evitar los cactus. Si bien el australiano cometía errores, sabía solventarlos sin muchos problemas. Observando sus números, Day falló 36 greenes en regulación, pero salvaba el par en 32 de ellos durante el Accenture. Dubuisson, apostaba por su juego disfrutado, asumiendo riesgos desde el tee si veía un ataque directo a bandera, y más comedido si el green no era un objetivo claro.

En los hoyos del sexto al noveno, la estrategia de Day se impuso con birdie al seis, birdie al siete, birdie al ocho y con un rival noqueado, par en el noveno, otro hoyo a sumar, lo que suponía tres golpes de ventaja para Jason Day sobre Dubuisson en la mitad de la final. Con cualquier otro jugador, esta situación habría bastado para un cambio de juego, apostando por mayor riesgo y agresividad, pero no con el francés. Dubuisson continuó jugando como si no hubiera un título en juego, y así firmaba par en el diez, birdie en el once y otro par en el doce para ir recortando distancias. Con birdie en el 13, se situaba a dos golpes del líder y demostraba que la presión no iba con él. Del 14 al 16 ambos jugadores cerraban por igual los hoyos, par, birdie y par. Quedaban dos hoyos para el final y la ventaja de Day continuaba siendo de dos golpes.
Pero Dubuisson no cejó en su empeño. Apretó en el momento adecuado y firmó un birdie inesperado en el 17, dándose un respiro y opciones para la lucha del triunfo. En el 18, con la presión del campeonato, salvaba un par que supondría volver al tee para disputar un playoff en el que Day continuaba con su precisión y concentración frente a la brillantez por momentos del francés, que salvó el primer hoyo del playoff con un approach desde los temidos cactus. En el “hoyo veinte” repetía salvada con el wedge, pero desde las piedras.
Pero todo quedaría zanjado en el hoyo veintitrés. El birdie de Day no tenía respuesta y el australiano de 26 años conseguía su primer grande de manera épica.

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