Entrevista a Pablo Mansilla, presidente de la Real Federación Andaluza de Golf

“Necesitamos más mujeres en el golf, y es donde vamos a poner buena parte del esfuerzo”

Pablo Mansilla-RFGA

Andalucía vive uno de sus mejores momentos en el mundo del golf, y buena parte de ese impulso llega desde la Federación Andaluza. Al frente, Pablo Mansilla repasa cómo el deporte ha crecido incluso en tiempos difíciles, qué supuso asumir un evento histórico como la Solheim Cup 2023 y cuáles son los retos que marcarán el futuro inmediato del golf andaluz.

Andalucía es una referencia en golf. Desde la Federación, ¿cuál considera que ha sido su mayor contribución en los últimos años y qué objetivos se marcan a corto plazo?

En estos años hemos logrado un crecimiento sostenido del número de federados. Mirando atrás, Andalucía —y España en general— ha afrontado dos retos enormes. El primero fue salir adelante durante la COVID-19. Fue una etapa complicada donde sufrimos, pero creo que el golf salió reforzado: lo que parecía una amenaza terminó convirtiéndose en una oportunidad para atraer jugadores y hacer más visible nuestro deporte.

El segundo gran hito fue la Solheim Cup de 2023 celebrada en Andalucía. Asumir un evento de este calibre, lograr que todas las administraciones y agentes implicados remasen en la misma dirección y culminarlo con un éxito histórico, fue probablemente lo mejor que hemos logrado. Aquella unión institucional es la base sobre la que queremos seguir trabajando: sumar esfuerzos y seguir impulsando eventos que refuercen el papel de Andalucía en el golf internacional.

La renovación generacional es clave en cualquier deporte. ¿Cómo trabaja la Federación para detectar y acompañar al talento joven andaluz?

El golf funciona como una estructura muy vertical. Cuantos más niños se acerquen al deporte, más fácil es que surjan figuras como Jon Rahm a nivel nacional o Ángel Hidalgo y Julia López en Andalucía. Todo empieza por una base amplia: escuelas, clubes y circuitos de promoción que acercan el golf a quienes nunca habían tenido contacto con él. Si les gusta, continúan en los circuitos juveniles y, en muchos casos, acaban vinculándose a un club, que es donde realmente se forma la cantera.

Cuando esa cantera crece, aumentan las posibilidades de que aparezca un gran jugador. De ahí pasan a los equipos autonómicos, luego a los nacionales y finalmente a los programas de alto rendimiento. Es un trabajo conjunto, muy estructurado y que, a largo plazo, da frutos. Andalucía es un buen ejemplo: llevamos cinco años consecutivos ganando el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas Sub-18 masculino. En femenino nos cuesta más, y por eso uno de nuestros objetivos prioritarios es captar más niñas y lograr que se queden en el golf.

En el golf profesional y amateur siempre hay jugadores que marcan época. ¿Cómo afronta la Federación el relevo generacional de estas figuras?

En el golf de alto nivel, hablar de “sustituir” a jugadores como por ejemplo Miguel Ángel Jiménez es imposible. Pero tenemos la suerte de que la carrera de un golfista es mucho más larga que en otros deportes, y eso nos da margen. Aun así, cada año afrontamos cambios naturales: infantiles que pasan a cadetes, luego a junior, después al absoluto… Muchos estudian en EE. UU. y otros en España, pero la mayoría acaba dando el salto a profesionales.

Nuestra responsabilidad es que, detrás de cada generación que sube, venga otra preparada. Y eso solo se consigue con una base amplia y un trabajo constante desde los clubes hasta los programas autonómicos y nacionales.

Andalucía cuenta con algunos de los mejores campos del país. ¿Cómo ve la Federación la situación actual en mantenimiento, competitividad y tecnología?

La realidad es que Andalucía es hoy el destino número uno de golf a nivel internacional, y todo apunta a que seguirá siéndolo. Los clubes están haciendo un trabajo excelente, los campos están llenos y los precios suben porque la estructura de costes lo exige y el mercado lo acepta.

Para nosotros esto tiene una parte complicada, porque cada vez cuesta más encontrar campos disponibles para las competiciones federativas. Pero en mantenimiento no hay duda: el nivel es altísimo.

En cuanto a tecnología y sostenibilidad, el gran desafío sigue siendo el agua. Las administraciones están apoyando para que avancemos en el uso de aguas regeneradas de mayor calidad. Nuestro objetivo es mantener los campos en las mejores condiciones posibles siendo responsables y eficientes con los recursos. Y para eso necesitamos seguir mejorando infraestructuras y procedimientos.

Mirando a los próximos cinco años, ¿cuáles serán los principales desafíos y oportunidades para Andalucía y para la Federación?

El mayor desafío es crecer en jugadoras. Necesitamos más mujeres en el golf, y es donde vamos a poner buena parte del esfuerzo.

En cuanto a oportunidades, tenemos muchas: los mejores campos, el mejor clima, profesionales de altísimo nivel y un ecosistema que funciona. Eso debería traducirse en crecimiento. Me gustaría que dentro de unos años no habláramos de 106 u 108 campos, sino de 120. Puede parecer ambicioso, pero no imposible. Para lograrlo, tendremos que trabajar con la Administración para facilitar normativas que permitan crear campos sostenibles y viables, porque hoy ya nos estamos quedando cortos.

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